jueves, 29 de octubre de 2009

Como en los cuentos

Estoy de estreno. La facultativa me ha encontrado "sorprendentemente bien" y no se refería a mi atractivo sino a mi garganta . Atención a la lista de prohibiciones: hablar más de 10 minutos seguidos, hablar más de 10 minutos seguidos con más de tres personas, evitar lugares con humo y ruido, cantar y/o gritar, hablar bajito, toser, tomar alcohol y realizar actividades físicas o esfuerzos. Vamos, que me puedo ir buscando un puente para saltar. La parte buena es que falta algo clave en esa lista que me ahorré preguntar por las dudas se hubiera olvidado. La rutina de ejercicios diaríos (mínimo seis veces por día) es la siguiente: suspiros ruidosos, bostezos, sirenas suaves y golpes pequeños en el pecho. En metáfora sería algo así como primero te enamoras, después viene la rutina, luego llegan las alarmas y al final...se arma. No está mal para empezar.

Un amigo me regaló hace tiempo un cuento musical que se titula "los colores del alma". El primer color es el sueño: el mío es un final feliz. Para él, para mí y para tod@s. Como en los cuentos.



No tengo más que un sueño roto
y en el deseo todo el mundo por querer
empiezo por decirte que ya no me apunto al juego
de ver como la vida se pierde y se nos va
en un suspiro

de nuevo estoy cansado de ir contra corriente
quizás porque a la gente en el fondo le da igual
conecto mis pasiones directas a la tierra
herida por la guerra el miedo y la ciudad
que se despierta

me levanto de un salto con olor a café tostado
y en el cuarto de al lado se dibuja una verdad
que viene desde lejos traspasándonos las venas
el esperma y las cadenas que nos dan la libertad
que tanto quema

detrás de tu mirada se descubre un mundo nuevo
prefiero ciego libre que tuerto en la prisión
quien no guarda en la memoria en algún rincón sagrado
las luces de una historia nacida del dolor
y el amor más grande

paseando por saudade se me escapa este rodeo
vagando por las calles voy cayéndome hacia el mar
que la brisa me descubra que estoy vivo y bien atento
y soñar para los nuestros con un gran final feliz
como en los cuentos

1 rompieron el silencio:

  1. La vuelvo a escuchar y se me vuelve a abrir el corazón, como el día q la tocaste en medio de las idas y venidas de una cena en preparación, mis oídos en esta canción y mi corazón en su sitio.
    Un abrazo Ale!

    Yamila.

    ResponderSuprimir

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